Historia

Historia y leyenda de la Orden de la Jarra o de la Terraza (SXI)

Leyenda.

Allá por el año del Señor de 1044 el rey García Sánchez III de Navarra salió de caza por las entonces intrincadas selvas que retrataban la opulencia de su boscaje en el limpio y puro espejo de Najerilla. La tentación de la caricia fresca del rió atrajo el vuelo raudo de una perdiz, sobre la que el Rey soltó la amenaza alada de un adiestrado halcón que Don García llevaba sujeto al puño de su guante. Viéndose perseguida busca el ave refugio en el seguro que le brindan las irregularidades de unas rocas, a las cuales se dirige seguida de cerca por su rapaz enemigo. Ninguna de las dos aves aparece de nuevo, por lo que intrigado el monarca, se aproxima a la maleza, que aparta con su espada, presentándose a su vista la entrada de una galería. Siguela el rey acuciado por su curiosidad, cada vez mas viva, y dice la leyenda que a medida que avanzaba Don García por el oscuro tunel, un misterioso resplandor, asociado a un suave y raro perfume, guían al Soberano navarro hasta una cueva situada en las entrañas del monte. La escena que sus ojos contemplan le hace postrarse en actitud reverente: Sobre un altar de estructura tosca, una imagen de la Virgen se destaca en un maravilloso nimbo de resplandores celicos. A su lado una jarra de azucena inunda de fragancias delicadas el ambiente. Como ofrenda votiva, la luz de una lámpara de formas vetustas arde ante el altar. Y subrayando lo portentoso y extraordinario del encuentro inusitado. Ve el Rey parados frente a la imagen y como fascinados, los dos pájaros rivales.

Sorprendido por un hallazgo de estas características que el rey tomó al instante como un favorable presagio, maduró la conquista de Calahorra, la cual llevó a cabo al año siguiente con toda brillantez. Y tan profundo fue su agradecimiento a este favor que le había dispensado la Virgen que, con el botín capturado a sus enemigos, decidió construir pegado a la cueva, y como una prolongación más de ésta, el más bello templo que vieron los siglos, decisión que se arraiga en el con la visión que en sueños tiene esa misma noche, pues la Virgen se les aparece para excitarle al cumplimiento de su promesa.

Tanta devoción inspiro a Don Garcia el hallazgo de la sagrada imagen que no contento con haber levantado un suntuoso monasterio para su culto quiso honrar mas a su virgen predilecta, creando la Orden de la Terraza la primera y más antigua institución nobiliaria y caballeresca que se funda en España, pues que Don García la establece para distinguir y ennoblecer a los caballeros de su Corte. Llamase así a la Orden porque su insignia es la Jarra de azucenas de Nuestra Señora de la que viene el nombre terraza que eran las jarras de esa época.

Componentes.

Dice la historia que mandó labrar ricamente, Don García, "muchos collares de finísimo oro y otras tantas jarras de azucenas de lo mismo pendientes de ellos. Luego hizo llamamiento de las personas de más calidad de sus reinos, y habiendo ordenado, que señaladamente se juntasen a 25 de Marzo, fiesta de la Anunciación, en la iglesia de Santa María la Real, después de celebrada la misa con mucha solemnidad, para que esta divisa e insignia fuese tenida en más estima, el mismo señor Rey se puso el primer collar y jarra de azucenas de él pendiente, y luego lo dió a cinco hijos suyos echándoselo por sus manos mismas al cuello, que fueron los dos Sanchos que le sucedieron en el reino, y el infante Don Ramiro señor de Calahorra, de Torrecilla de los Cameros y de Ribafrecha y sus villas, y el infante Don Fernando Señor de Jubera y Lagunilla, y el infante Don Ramón señor de Murillo y Agoncillo. Y después por el mismo orden lo fue dando a muchos caballeros de cuenta a quienes quiso honrar y favorecer con aquella divisa aquel día, entre los cuales fueron señaladamente Don Garcí Sanchez y Don Iñigo Sánchez, hijos de Don Sancho López V señor de Vizcaya que se hallan confirmando privilegios de este señor Rey por el año de 1046.
Una de las obligaciones que tenían que cumplir estos caballeros era asistir a los oficios de visperas y misa de las fiestas de la Virgen, especialmente la Anunciación, revestidos con la divisa de la orden.

Divisa.

Una jarra de azucenas de oro pendiente de un collar, también de oro.

Disolución.

El Rey García Sánchez III murió en la batalla de Atapuerca en lucha contra su hermano Fernando I de Castilla en septiembre de 1054, a partir de aqui no se tienen más datos de la Orden de la Jarra.



Fuentes: